Hoy estaremos leyendo Éxodo 13-14, Mateo 25:14-46 y el Salmos 26:1-5. Comenzamos con Éxodo 13 y 14, donde el pueblo de Israel finalmente es liberado de Egipto y comienza su travesía hacia la Tierra Prometida. En Éxodo 13, Dios establece la consagración de los primogénitos y la celebración de la Pascua como un recordatorio de Su poder y fidelidad. Además, Dios guía a Su pueblo con una columna de nube de día y una columna de fuego de noche, asegurándoles Su presencia constante. En el versículo 21, dice: "El Señor iba delante de ellos. Los guiaba durante el día con una columna de nube y les daba luz en la noche con una columna de fuego. Esto les permitía viajar de día y de noche" (Éxodo 13:21, NTV). Este pasaje nos recuerda que, aunque no siempre entendamos el camino, Dios va delante de nosotros, guiándonos y protegiéndonos.
En Éxodo 14, el pueblo de Israel se encuentra atrapado entre el Mar Rojo y el ejército egipcio que los persigue. En medio del miedo y la desesperación, Dios les da una promesa a través de Moisés: "No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Los egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos" (Éxodo 14:13, NTV). Luego, Dios abre el Mar Rojo, permitiendo que los israelitas crucen en seco y destruyendo al ejército egipcio que los seguía. Este milagro nos muestra que, cuando confiamos en Dios, Él abre caminos donde no los hay y nos libra del enemigo. Reflexiona: ¿Estás confiando en la guía de Dios en medio de tus desafíos, sabiendo que Él tiene el control?
Pasamos ahora a Mateo 25:14-46, donde Jesús nos enseña dos parábolas sobre la responsabilidad y el juicio final. En la parábola de los talentos, Jesús habla de un hombre que confía sus bienes a tres siervos antes de irse de viaje. Dos de ellos invierten y multiplican lo que recibieron, pero el tercero, por miedo, esconde su talento en la tierra. En el versículo 21, el señor le dice al siervo fiel: "Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!" (Mateo 25:21, NTV). Este pasaje nos recuerda que Dios nos ha dado dones y talentos, recursos, oportunidades, y espera que los usemos para Su gloria.
Más adelante, en la parábola del juicio de las naciones, Jesús describe cómo separará a las personas como un pastor separa las ovejas de las cabras. A los justos les dirá: "Pues tuve hambre, y me alimentaron. Tuve sed, y me dieron de beber. Fui extranjero, y me invitaron a su hogar" (Mateo 25:35, NTV). Mientras que a los injustos les dirá: "Les digo la verdad, cuando se negaron a ayudar al más insignificante de estos, mis hermanos, se negaron a ayudarme a mí" (Mateo 25:45, NTV). Este pasaje nos enseña que nuestra fe debe manifestarse en acciones concretas de amor y servicio. Reflexiona: ¿Estás usando lo que Dios te ha dado para Su propósito? ¿Estás sirviendo a los demás como si estuvieras sirviendo a Jesús mismo?
Finalmente, llegamos al Salmo 26:1-9, una oración de David donde él pide a Dios que examine su corazón y confirme su integridad. En el versículo 1, declara: "Señálame con justicia, oh Señor, porque he actuado con integridad; he confiado en el Señor sin titubear" (Salmo 26:1, NTV). Esta oración nos desafía a vivir una vida de pureza y fidelidad delante de Dios, confiando en Su juicio y en Su gracia.
David también expresa su deseo de estar en la presencia de Dios, diciendo: "Amo tu santuario, Señor, el lugar donde habita tu gloriosa presencia" (Salmo 26:8, NTV). Su corazón anhela permanecer en comunión con Dios y vivir apartado del mal.
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