Hoy estaremos leyendo Éxodo 15-16 Mateo 26:1-30 y el Salmo 26:5-12. Comenzamos con Éxodo 15 y 16, donde Israel celebra su liberación y enfrenta su primer desafío en el desierto. En Éxodo 15, el pueblo de Israel entona el cántico de Moisés, alabando a Dios por Su victoria sobre Egipto en el Mar Rojo. En el versículo 2, proclaman: "El Señor es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria. Este es mi Dios, y yo lo alabaré; es el Dios de mi padre, y lo exaltaré" (Éxodo 15:2, NTV). Sin embargo, poco después, el pueblo se queja por la falta de agua, y Dios convierte las aguas amargas de Mara en agua dulce, mostrando Su provisión.
En Éxodo 16, los israelitas vuelven a quejarse, esta vez por la falta de alimento. En respuesta, Dios les envía maná del cielo, proveyéndoles cada día lo que necesitan. En el versículo 4, Dios dice a Moisés: "Mira, haré llover alimento del cielo para ustedes. Cada día la gente podrá salir a recoger todo el alimento necesario para ese día" (Éxodo 16:4, NTV). Este pasaje nos recuerda que Dios siempre provee para nuestras necesidades, pero también nos llama a confiar en Su provisión diaria, sin depender de nuestras propias fuerzas. Reflexiona: ¿Estás confiando en la provisión de Dios día a día, o te preocupas por el mañana en lugar de descansar en Su fidelidad?
Pasamos ahora a Mateo 26:1-30, donde Jesús se prepara para Su sacrificio. En los primeros versículos, Jesús anuncia a Sus discípulos que Su muerte está cerca, mientras los líderes religiosos conspiran para arrestarlo. En Betania, una mujer unge a Jesús con un perfume costoso, un acto de amor y devoción. Algunos discípulos critican este gesto, pero Jesús responde: "Ella ha hecho lo que pudo y ungió mi cuerpo en preparación para el entierro" (Mateo 26:12, NTV). Este acto nos muestra que el verdadero amor por Dios se expresa en entrega y adoración.
Luego, Jesús celebra la Última Cena con Sus discípulos, instituyendo la Santa Cena como un recordatorio de Su sacrificio. En el versículo 26, leemos: "Mientras comían, Jesús tomó un poco de pan y lo bendijo. Luego lo partió en trozos, lo dio a sus discípulos y dijo: 'Tómenlo y cómanlo, porque esto es mi cuerpo'" (Mateo 26:26, NTV). Jesús nos invita a recordar Su entrega y a vivir en comunión con Él, participando de Su sacrificio con gratitud y reverencia. Reflexiona: ¿Estás viviendo en respuesta al sacrificio de Jesús, entregándole tu vida con gratitud y devoción?
Finalmente, llegamos al Salmo 26:6-12, donde David expresa su deseo de acercarse a la presencia de Dios con un corazón puro. En el versículo 6, declara: "Me lavo las manos para declarar mi inocencia. Vengo ante tu altar, oh Señor" (Salmo 26:6, NTV). David anhela estar en la presencia de Dios, reconociendo que solo aquellos que caminan en integridad pueden habitar en Su santuario.
En el versículo 8, dice: "Amo tu santuario, Señor, el lugar donde habita tu gloriosa presencia" (Salmo 26:8, NTV). Este pasaje nos desafía a evaluar nuestra vida y a preguntarnos si estamos caminando en integridad y en comunión con Dios, buscando Su presencia con un corazón sincero.
Fler avsnitt av La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
Visa alla avsnitt av La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.) med Julian Gamba finns tillgänglig på flera plattformar. Informationen på denna sida kommer från offentliga podd-flöden.
