Hoy estaremos leyendo Malaquías 1-2, Apocalipsis 21, Proverbios 31:10-20. En Malaquías 1 y 2, Dios confronta a Su pueblo por una fe descuidada y un corazón dividido. En el capítulo 1, el Señor declara algo impactante: “Yo los he amado.” Pero el pueblo responde con indiferencia: “¿En qué nos has amado?” La falta de gratitud los llevó a ofrecer sacrificios defectuosos, dando a Dios lo que no darían a nadie más. Dios deja claro que no honra una adoración cómoda ni un corazón que lo trata con desprecio. En el capítulo 2, la corrección se dirige especialmente a los sacerdotes y a las familias. Los líderes habían corrompido su llamado y el pueblo había sido infiel en sus pactos, incluso en el matrimonio. Dios recuerda que Él es testigo de los pactos y que aborrece la traición. El mensaje es firme pero lleno de propósito: Dios anhela una fe íntegra, una adoración sincera y relaciones alineadas con Su carácter. Reflexiona: ¿Estás ofreciendo a Dios lo mejor de tu corazón o solo lo que te sobra? ¿Estás honrando los pactos que has hecho delante de Él?
En Apocalipsis 21, Juan ve el destino final de la historia: un cielo nuevo y una tierra nueva. La Jerusalén celestial desciende adornada como una novia, y se escucha una voz poderosa: “Ahora el tabernáculo de Dios está con los hombres.” Dios mismo habitará con Su pueblo. No habrá más muerte, llanto ni dolor; las cosas antiguas habrán pasado.Dios declara: “Yo hago nuevas todas las cosas.” Él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Esta visión no es solo consuelo futuro, es esperanza presente. Todo sacrificio, toda fidelidad y toda obediencia encuentran sentido cuando recordamos hacia dónde vamos. El pecado, el sufrimiento y la injusticia no tienen la última palabra. Reflexiona: ¿Estás viviendo con la esperanza de lo eterno o atrapado solo en lo temporal? ¿Cómo cambiaría tu manera de vivir hoy si recordaras que Dios está haciendo todo nuevo?
En Proverbios 31:10–20, se describe a la mujer virtuosa, una imagen de diligencia, sabiduría y generosidad. Su valor es mayor que las piedras preciosas. No vive para sí misma: trabaja con empeño, cuida de su casa y extiende su mano al necesitado. Su fortaleza no es solo externa; nace de un corazón ordenado y temeroso de Dios. Este pasaje no es una lista de perfección inalcanzable, sino un retrato de una vida fiel, constante y productiva. La sabiduría se expresa en lo cotidiano: en el trabajo, en la generosidad y en la responsabilidad.
Fler avsnitt av La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
Visa alla avsnitt av La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.) med Julian Gamba finns tillgänglig på flera plattformar. Informationen på denna sida kommer från offentliga podd-flöden.
