Hoy estaremos leyendo Génesis 25-26, Mateo 10, y Salmo 10. Comenzamos con Génesis 25, donde vemos un cambio de generación en la historia de los patriarcas. Abraham muere a la edad de 175 años, y es sepultado junto a Sara. Aunque su vida terrenal llega a su fin, el propósito de Dios continúa a través de Isaac y su descendencia. En este capítulo también se introduce a Esaú y Jacob, los hijos de Isaac y Rebeca. Desde su nacimiento, ya hay tensiones y contrastes entre los dos hermanos. En Génesis 26, vemos a Isaac enfrentando desafíos similares a los que Abraham enfrentó: hambre en la tierra, conflictos por pozos, y la fidelidad de Dios en medio de todo. En Génesis 26:24, Dios le dice a Isaac: "Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y yo bendeciré y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo". Este pasaje nos recuerda que la fidelidad de Dios trasciende generaciones. Isaac no solo hereda las promesas de su padre, sino que también aprende a depender de Dios por sí mismo. De pronto has heredado la fe de tus padres, pero siempre llegará el momento para ejercer tu propia fe y escuchar directamente la voz de Dios. Te invito a que declares “hay bendición en mis generaciones”
Pasamos ahora a Mateo 10, donde Jesús envía a Sus doce discípulos a predicar, sanar y liberar a las personas en Su nombre. Este capítulo nos muestra que el llamado a seguir a Cristo no está exento de desafíos. En Mateo 10:16, Jesús dice: "He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas". También les asegura que no estarán solos, pues el Espíritu Santo les dará las palabras y la sabiduría necesarias. Jesús advierte que seguirlo puede traer divisiones incluso dentro de las familias, pero también promete recompensa para aquellos que permanecen fieles. En el versículo 39, dice: "El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará". Este pasaje nos desafía a vivir con valentía, confiando en que las recompensas eternas superan cualquier sacrificio temporal. Reflexiona: ¿Estás dispuesto a seguir a Cristo, incluso cuando implica sacrificio o rechazo?
Finalmente, llegamos al Salmo 10, una oración clamando a Dios por justicia frente a la opresión. Este salmo comienza con una pregunta honesta: "¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?" (Salmo 10:1). A veces, parece que los malvados prosperan mientras los justos sufren, pero el salmo nos recuerda que Dios ve todas las cosas y que Su justicia prevalecerá. En el versículo 17, dice: "El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído". Este salmo nos anima a confiar en que Dios no solo escucha nuestras oraciones, sino que también actúa en favor de los oprimidos y quebrantados.
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