Hoy estaremos leyendo Génesis 49-50 Mateo 22:1-22 y el Salmo 22:9-18. Comenzamos con Génesis 49 y 50, donde Jacob, en sus últimos días, reúne a sus hijos para bendecirlos y profetizar sobre su futuro. Cuando llega el turno de Judá, Jacob declara en el versículo 10: "El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de mando de sus descendientes, hasta que venga aquel a quien le pertenece; aquel a quien todas las naciones honrarán". Este pasaje apunta proféticamente al Mesías, Jesús, quien vendría de la tribu de Judá como el Rey eterno. Más adelante, en Génesis 50, vemos cómo José sigue caminando en la gracia y la confianza en Dios, incluso después de la muerte de su padre. Los hermanos de José temen que él busque venganza por lo que le hicieron en el pasado, pero José responde con palabras llenas de fe: "Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo intentó todo para bien. Él me puso en este lugar para salvar la vida de muchas personas". Este pasaje nos recuerda que Dios tiene el poder de redimir incluso las situaciones más difíciles y dolorosas para cumplir Su propósito. Reflexiona: ¿Estás confiando en que Dios puede usar tus momentos más difíciles para bendecir y cumplir Su plan en tu vida?
Pasamos ahora a Mateo 22:1-22, donde Jesús enseña a través de la parábola de la fiesta de bodas. En esta historia, un rey invita a muchos a una gran fiesta en honor a su hijo, pero varios rechazan la invitación y otros incluso maltratan y matan a los mensajeros. Finalmente, el rey llama a todos, buenos y malos, para llenar su banquete. Jesús concluye diciendo: "Pues muchos son los llamados, pero pocos los elegidos". Esta parábola nos desafía a considerar cómo estamos respondiendo a la invitación de Dios al Reino de los cielos. Más adelante, los fariseos intentan atrapar a Jesús con una pregunta sobre los impuestos. Ellos le preguntan si es lícito pagar impuestos al César, y Jesús les responde: "Entonces den al César lo que pertenece al César y den a Dios lo que pertenece a Dios". Esta respuesta nos enseña a cumplir nuestras responsabilidades terrenales sin olvidar que nuestra mayor lealtad pertenece a Dios. Reflexiona: ¿Estás respondiendo con fe y obediencia a la invitación de Dios? ¿Estás viviendo con fidelidad en todas las áreas de tu vida, reconociendo que tu vida le pertenece a Él?
Finalmente, llegamos al Salmo 22:9-18, donde el salmista describe su sufrimiento con palabras que apuntan proféticamente al sacrificio de Jesús en la cruz. En el versículo 11, clama: "No te alejes de mí, porque me rodean los problemas y no hay nadie más que me ayude". Este pasaje refleja el dolor profundo, pero también la confianza en que Dios está presente en medio del sufrimiento. Más adelante, en el versículo 16, leemos: "Mis enemigos me rodean como una manada de perros; una turba de malvados me ha cercado. Han taladrado mis manos y mis pies". Estas palabras nos llevan a la cruz, donde Jesús sufrió para darnos vida y reconciliarnos con Dios. Aunque este salmo describe angustia, también nos muestra que el sufrimiento tiene un propósito redentor en el plan de Dios.
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