Hoy estaremos leyendo Éxodo 35-36, Marcos 2 y el Salmo 33:1-9. Comenzamos con Éxodo 35-37, donde el pueblo de Israel obedece las instrucciones de Dios para la construcción del tabernáculo. En Éxodo 35, Moisés reúne al pueblo y les recuerda que el día de reposo es sagrado, mostrando que incluso el trabajo para Dios debe hacerse en obediencia a Su voluntad. Luego, invita a todos a contribuir con sus ofrendas voluntarias para la obra, y el pueblo responde con generosidad. En el versículo 29, dice: "Así, el pueblo de Israel —tanto hombres como mujeres— presentaron sus ofrendas voluntarias al Señor porque querían participar en la obra que el Señor había ordenado por medio de Moisés" (Éxodo 35:29, NTV). Este pasaje nos enseña que cuando damos a Dios, debe ser con un corazón voluntario y alegre.
En Éxodo 36 y 37, Bezalel y Aholiab, llenos del Espíritu de Dios, lideran la construcción del tabernáculo y sus elementos con excelencia y obediencia. En el versículo 6, Moisés incluso tiene que decirle al pueblo que dejen de traer más ofrendas porque ya había suficiente para completar la obra. Reflexiona: ¿Estás sirviendo a Dios con un corazón dispuesto y generoso, ofreciendo lo mejor de ti para Su obra?
Pasamos ahora a Marcos 2, donde vemos a Jesús demostrando Su autoridad sobre el pecado, la enfermedad y las tradiciones religiosas. El capítulo comienza con la historia del paralítico que es bajado por el techo por sus amigos para ser sanado por Jesús. En el versículo 5, Jesús sorprende a todos al decirle: "Hijo mío, tus pecados son perdonados"(Marcos 2:5, NTV). Esto provoca la indignación de los maestros de la ley, pero Jesús responde con una pregunta poderosa: "¿Qué es más fácil decirle al paralítico: ‘Tus pecados son perdonados’ o ‘Levántate, toma tu camilla y camina’?" (Marcos 2:9, NTV). Luego, sana al hombre, demostrando Su autoridad tanto para perdonar como para sanar.
Más adelante, Jesús llama a Leví (Mateo), un recaudador de impuestos, y come con pecadores, desafiando las normas religiosas de Su tiempo. Cuando los fariseos lo critican, Él responde: "Las personas sanas no necesitan médico, los enfermos sí. No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores" (Marcos 2:17, NTV). Esto nos recuerda que Jesús vino a buscar a los perdidos y a ofrecerles una nueva vida en Él.
El capítulo concluye con una enseñanza sobre el día de reposo, donde Jesús dice: "El día de descanso se hizo para satisfacer las necesidades de la gente, y no para que la gente satisfaga los requisitos del día de descanso" (Marcos 2:27, NTV). Con esto, Jesús deja claro que Él es el Señor del día de reposo y que Su gracia está por encima de las reglas religiosas.
Fler avsnitt av La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
Visa alla avsnitt av La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.) med Julian Gamba finns tillgänglig på flera plattformar. Informationen på denna sida kommer från offentliga podd-flöden.
