Hoy estaremos leyendo Levítico 25-27, Marcos 12:1-27 y el Salmo 38:11-22. Comenzamos con Levítico 25-27, donde Dios establece el Año de Jubileo, un tiempo especial cada 50 años en el que la tierra debía descansar, las deudas eran perdonadas y los esclavos liberados. En Levítico 25:10, Dios dice: "Declararán santo el año cincuenta y proclamarán libertad por toda la tierra para todos sus habitantes. Será un año de jubileo para ustedes" (Levítico 25:10, NTV). Este mandamiento nos muestra la misericordia y el diseño de Dios para la restauración y la justicia, recordándonos que todo lo que tenemos proviene de Él.
En Levítico 26, Dios presenta las bendiciones de la obediencia y las consecuencias de la desobediencia. En el versículo 12, nos da una gran promesa: "Caminaré entre ustedes; seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo" (Levítico 26:12, NTV). Pero también advierte que apartarse de Él trae sufrimiento. Dios anhela que vivamos en fidelidad, sabiendo que Él es nuestra verdadera fuente de provisión y seguridad. En Levítico 27, Dios habla sobre los votos y las ofrendas, mostrándonos que la adoración a Él debe ser con compromiso y entrega total. Reflexiona: ¿Estás confiando en la provisión de Dios y viviendo con un corazón dispuesto a la obediencia y la gratitud?
En Marcos 12:1-27, Jesús confronta a los líderes religiosos con la parábola de los labradores malvados. En esta historia, un dueño de un viñedo envía a varios siervos a recoger los frutos, pero los labradores los maltratan y matan. Finalmente, envía a su hijo, pensando que lo respetarán, pero también lo matan. Jesús dice en Marcos 12:10: "La piedra que los constructores rechazaron ahora se ha convertido en la piedra principal". Esta parábola revela cómo Israel rechazó a los profetas y, finalmente, a Jesús mismo.
Luego, los fariseos y herodianos intentan atrapar a Jesús con una pregunta sobre los impuestos, pero Él responde sabiamente: "Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Marcos 12:17, NTV). Jesús nos recuerda que debemos cumplir con nuestras responsabilidades terrenales, pero nuestra mayor lealtad es con Dios.
Finalmente, los saduceos intentan desafiar a Jesús con una pregunta sobre la resurrección, y Él les responde: "Cuando los muertos resuciten, no se casarán ni se darán en casamiento. Serán como los ángeles del cielo" (Marcos 12:25, NTV). Jesús les muestra que su entendimiento de la vida eterna era limitado y que Dios es un Dios de vivos, no de muertos. Reflexiona: ¿Estás reconociendo la autoridad de Jesús en tu vida y viviendo con la perspectiva de la eternidad?
En Salmo 38:11-22, David clama a Dios en medio de su angustia y soledad. En el versículo 15, dice: "En ti espero, oh Señor; tú responderás, Señor y Dios mío" (Salmo 38:15, NTV). David reconoce que solo Dios puede salvarlo y restaurarlo.
El salmo concluye con un ruego desesperado: "Ven pronto a ayudarme, oh Señor mi salvador" (Salmo 38:22, NTV). Esto nos recuerda que, cuando enfrentamos dificultades, debemos correr a Dios, quien es nuestra única esperanza.
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