Hoy estaremos leyendo Números 15-16, Marcos 16 y el Salmo 44:18-26. En Números 15 y 16, Dios recuerda a Israel la importancia de obedecer Sus mandamientos y la gravedad de la rebelión. En Números 15:39-40, Dios instruye a los israelitas a usar flecos en sus ropas como recordatorio de Su palabra:
"Cuando los miren, se acordarán de todos los mandatos del Señor y los obedecerán, en vez de seguir sus propios deseos y contaminarse, tal como suelen hacerlo. Así se acordarán y obedecerán todos mis mandatos y serán santos para su Dios" (NTV).
Esto nos recuerda que la obediencia a Dios no es solo una obligación, sino una expresión de santidad y devoción.
En Números 16, vemos la rebelión de Coré, Datán y Abiram contra Moisés y Aarón. Acusaron a Moisés de exaltarse sobre el pueblo, pero en realidad se estaban rebelando contra Dios. Como consecuencia, Dios hace que la tierra se abra y los trague vivos, mostrando que no podemos desafiar Su autoridad sin consecuencias.
Reflexiona: ¿Estás viviendo en obediencia a Dios o permitiendo que tu propio orgullo te desvíe de Su voluntad?
En Marcos 16, llegamos al evento más glorioso de la fe cristiana: la resurrección de Jesús. Al amanecer del primer día de la semana, las mujeres van al sepulcro y encuentran la piedra removida. Un ángel les dice en Marcos 16:6:
"No teman. Buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí" (NTV).
Este momento cambió la historia, demostrando que Jesús venció la muerte y nos dio vida eterna.
Más adelante, Jesús se aparece a Sus discípulos y les da la Gran Comisión en Marcos 16:15:
"Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos" (NTV).
La resurrección de Jesús no es solo un evento del pasado, sino el fundamento de nuestra fe y la razón por la que compartimos el evangelio.
Reflexiona: ¿Estás viviendo con la esperanza y el poder de la resurrección en tu vida diaria? ¿Estás cumpliendo el llamado de Jesús a compartir Su mensaje?
En Salmo 44:18-26, el salmista clama a Dios en medio del sufrimiento, declarando que, aunque han permanecido fieles, siguen enfrentando dificultades. En Salmo 44:23, leemos:
"Despierta, Señor. ¿Por qué duermes? ¡Levántate! No nos rechaces para siempre" (NTV).
A veces, en nuestras pruebas, sentimos que Dios está en silencio, pero el salmista nos recuerda que podemos clamar a Él con confianza.
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