Hoy estaremos leyendo Números 27-28, Lucas 3 y el Salmo 49:1-8. En Números 27 y 28, Dios establece principios de justicia y liderazgo en Israel. En Números 27, las hijas de Zelofehad presentan una petición a Moisés porque su padre había muerto sin hijos varones. En una sociedad donde la herencia se pasaba tradicionalmente a los hijos varones, estas mujeres pidieron su derecho a recibir la herencia de su padre. Dios responde en Números 27:7:
"La petición de las hijas de Zelofehad es justa. Tú debes darles una porción de tierra entre los parientes de su padre. Asígnales la propiedad que le habría correspondido a su padre" (NTV).
Dios muestra que Su justicia no está limitada por las normas culturales, sino que Él cuida de cada uno de Sus hijos y es un Dios de equidad.
Más adelante, Moisés, sabiendo que su tiempo como líder estaba por terminar, pide a Dios que nombre a su sucesor. Dios elige a Josué, un hombre lleno del Espíritu, para guiar al pueblo a la Tierra Prometida. En Números 27:18, dice:
"Toma a Josué, hijo de Nun, quien tiene el Espíritu en él, y pon tus manos sobre él" (NTV).
Esto nos recuerda que el liderazgo en el pueblo de Dios no se trata solo de habilidad humana, sino de una unción y llamado divino.
Reflexiona: ¿Estás confiando en la justicia y dirección de Dios en cada aspecto de tu vida?
En Números 28, Dios reafirma la importancia de las ofrendas y sacrificios regulares, enseñándonos que la adoración a Dios debe ser constante y prioritaria en nuestra vida.
En Lucas 3, encontramos el ministerio de Juan el Bautista, quien prepara el camino para Jesús con un mensaje de arrepentimiento y transformación. En Lucas 3:3, dice:
"Entonces Juan iba de un lugar a otro por ambos lados del río Jordán, predicando que la gente debía ser bautizada para mostrar que se había arrepentido de sus pecados y vuelto a Dios para ser perdonada" (NTV).
Cuando las multitudes le preguntan qué deben hacer, Juan responde con ejemplos prácticos:
Al que tiene dos túnicas, que comparta con el que no tiene.
A los cobradores de impuestos, que no cobren de más.
A los soldados, que no abusen de su poder.
Juan nos muestra que el arrepentimiento verdadero se refleja en un cambio de vida.
Luego, Juan bautiza a Jesús, y en ese momento ocurre algo asombroso. En Lucas 3:22, dice:
"Y el Espíritu Santo, en forma visible de paloma, descendió sobre Él. Y una voz dijo desde el cielo: ‘Tú eres mi Hijo muy amado y me das gran gozo’" (NTV).
Aquí vemos a la Trinidad en acción: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo unidos en el inicio del ministerio de Jesús.
Reflexiona: ¿Estás permitiendo que tu fe en Dios transforme tu vida de manera visible?
En Salmo 49:1-8, el salmista nos recuerda que la riqueza y el poder terrenal no pueden salvarnos. En el versículo 6-7, dice:
"No confíen en sus riquezas ni se jacten de su gran sabiduría. Nadie puede redimir su propia vida ni pagarle a Dios un rescate por ella" (NTV).
Esto nos enseña que nuestra verdadera seguridad y valor no están en lo material, sino en nuestra relación con Dios.
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