Hoy estaremos leyendo Deuteronomio 11-12, Lucas 9:1-36 y el Salmo 53:1-6. En Deuteronomio 11, Moisés recuerda al pueblo las bendiciones de la obediencia y las consecuencias de la desobediencia. En Deuteronomio 11:13-14, Dios promete:
"Si obedecen fielmente los mandatos que hoy les entrego y aman al Señor su Dios y lo sirven con todo el corazón y con toda el alma, entonces él enviará las lluvias apropiadas en las estaciones tempranas y tardías, para que puedan traer sus cosechas de grano, vino nuevo y aceite de oliva" (NTV).
Dios quiere un amor y una obediencia genuina. No se trata solo de cumplir reglas, sino de confiar en Él con todo nuestro ser.
En Deuteronomio 12, Dios manda destruir toda idolatría y adorarle solo en el lugar que Él elija. En Deuteronomio 12:28, Moisés les dice:
"Asegúrense de obedecer todos mis mandatos para que les vaya bien a ustedes y a sus hijos después de ustedes, porque estarán haciendo lo que es bueno y agradable ante los ojos del Señor su Dios" (NTV).
Esto nos recuerda que obedecer a Dios no solo nos bendice a nosotros, sino también a las generaciones futuras.
Reflexiona: ¿Estás amando a Dios con todo tu corazón y obedeciéndolo en cada área de tu vida?
En Lucas 9, Jesús envía a Sus discípulos a predicar y sanar con poder y autoridad. En Lucas 9:2, dice:
"Luego los envió para que anunciaran a todos acerca del reino de Dios y sanaran a los enfermos" (NTV).
Jesús nos muestra que los que le siguen no solo son oyentes, sino también enviados a llevar Su mensaje con poder.
Más adelante, Jesús hace un milagro impresionante: la multiplicación de los panes y los peces, alimentando a más de cinco mil personas. Esto nos recuerda que cuando ponemos lo poco que tenemos en Sus manos, Él lo multiplica para bendición de muchos.
Luego, en Lucas 9:23, Jesús deja una enseñanza clave para quienes desean seguirlo:
"Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme" (NTV).
Ser discípulo de Jesús significa rendición total, entrega y confianza en Él cada día.
Finalmente, en Lucas 9:28-36, vemos la Transfiguración de Jesús, donde Su gloria es revelada y aparece con Moisés y Elías. En ese momento, una voz del cielo declara:
"Este es mi Hijo, mi elegido. ¡Escúchenlo!" (Lucas 9:35, NTV).
Aquí Dios confirma la identidad de Jesús como Su Hijo y nos llama a escucharle y seguirle.
Reflexiona: ¿Estás dispuesto a tomar tu cruz cada día y seguir a Jesús, confiando en Su poder y autoridad?
En Salmo 53, el salmista describe la corrupción de quienes niegan a Dios. En Salmo 53:1, dice:
"Solo los necios dicen en su corazón: ‘No hay Dios’. Son corruptos, y sus acciones son malas; no hay ni uno solo que haga lo bueno" (NTV).
Pero el salmo concluye con una nota de esperanza en Salmo 53:6:
"¿Quién vendrá del monte Sión para rescatar a Israel? Cuando el Señor restaure a su pueblo, ¡Jacob se alegrará, e Israel se gozará!" (NTV).
Esto nos recuerda que aunque el mundo sea corrupto, nuestra salvación y esperanza vienen solo de Dios.
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